Aprende a cuidar tus pies

Por 31 enero, 2015 Blog No Comments
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“Mientras corro, tal vez piense en los ríos. Tal vez piense en las nubes. Pero, en sustancia, no pienso en nada. Simplemente sigo corriendo en medio del silencio, en medio de ese coqueto y artesanal vacío. Es realmente estupendo. Digan lo que digan “. Haruki Murakami. De qué hablo cuando hablo de correr.

Dar el máximo en una carrera, empieza por los pies. Lo primero que deberíamos hacer, antes de empezar a correr, es llevar a cabo un estudio biomecánica de la pisada. “Habría que hacerlo antes de empezar a preparar la maratón. Nos permita diagnosticar con precisión la forma de correr y ver si puede estar relacionada con una lesión presente o futura, poder asesorar al corredor sobre la zapatilla que más se adecue a su forma de pisar -no sólo contando si somos probadores o supinadores- hay mucho otros matices que se tienen que tener en cuenta. También nos permitirá, en los casos necesarios, elaborar una plantilla personalizada que ayude al corredor a corregir defectos y a hacer una marcha más eficiente”, afirma Víctor Alfaro, podólogo y director general de Podoactiva.

Las uñas son una de las zonas que más sufren cuando hacemos una carrera de larga distancia. “Cuando corremos nuestros dedos no están paralelos al suelo, si no que se doblan hacia arriba e impactan en el dorso de la zapatilla. Este impacto repetido puede generar un hematoma dentro de la uña, que puede dar molestias o provocar que perdamos la uña, si no lo tratamos con rapidez. Es importante que al comprar la zapatilla no nos fijemos sólo en el largo – debe sobrarnos por delante- si no también en el alto para evitar que las uñas impacten contra ella. Si llegamos a la meta con sangre debajo de la uña hay que acudir al podólogo para drenarla”, señala Alfaro.

Además de esto, otro punto a tener en cuenta es la hidratación. Según nuestro experto, “una piel hidratada nos evita tener muchas lesiones, sobre todo las que se producen por fricción mantenida, en el caso de una maratón. A diferencia del resto del cuerpo, el pie deberíamos hidratarlo por la noche. Si lo hacemos por la mañana y luego lo metemos dentro de una zapatilla, la mezcla de sudor y crema, más que hidratar, lo que hace es macerar. La crema que funciona muy bien es aquella que lleve un 20% de urea“.

Continuamos vistiendo el pie. Los calcetines también juegan un papel importante. “La hidratación la hemos llevado a cabo la noche de antes, pero el día de la carrera lo que podemos hacer es proteger con vaselina los puntos de fricción, aquellos en los que en otras pruebas hemos tenido más roce o nos han provocado alguna ampolla. No deberíamos estrenar un calcetín el día de la carrera. Podemos usar calcetines de algodón o técnicos para evitar problemas”.

Tampoco debemos estrenar zapatillas en una prueba. “Tenemos que haberla probado antes. También es importante acordonarla bien, no debe ir muy prieta, ni muy suelta”, explican desde Podoactiva.

Por otra parte, si tenemos durezas, unos días antes deberíamos acudir al podólogo. “No debemos hacerlo justo 24 horas antes de la prueba. Las callosidades en el pie salen porque nuestra forma de pisar pone más carga, en un lado que en otro. Con un estudio de la marcha podríamos detectar porqué sale esa dureza y con una plantilla poder corregirlo”, subraya.

Cuando terminemos la prueba es muy importante inspeccionar nuestros pies. “Comprobar que no nos hemos hecho ninguna ampolla, si la tenemos, debemos pincharla, sacar el líquido, pero dejar la piel, ya que es un pósito natural muy bueno que nos va a prevenir de infecciones. Si tenemos un hematoma en las uñas, drenarlo para que no genere problemas después. También debemos hacer baños con agua fría para disminuir la inflamación y dilatación del pie tras la carrera”, admite Alfaro.

Vía: Cadena Ser