Calzado adecuado para invierno

Por 31 octubre, 2015 Blog No Comments
piesinvierno

Ha llegado el momento de sacar la ropa de invierno, y también los zapatos. La elección del calzado es un elemento clave para la salud de nuestros pies, tanto en verano como en invierno.

Tras el buen tiempo es muy probable que nuestros pies no estén tan cuidados como debieran. El sol, el calor, la piscina y algunas sandalias hacen que nuestros pies sufran durante los meses de verano. Por eso, debemos aprovechar la llegada invierno para empezar a cuidarlos de nuevo.

El zapato que necesites dependerá de para qué lo uses. Si buscas un calzado para la oficina es mejor que des prioridad a la comodidad que a que sea muy abrigado, ya que vas a estar a resguardo y a cubierto. Si durante tu día recorres largas distancias, deberás encontrar un equilibrio entre ambos.

Cuando hayas decidido para qué vas a utilizar el calzado, tienes que tener en cuenta las siguientes características:Los dedos deben tener suficiente espacio y libertad de movimientos.

  1. La parte delantera debe ser flexible para que las articulaciones del pie puedan realizar el movimiento.
  2. La suela tiene que proporcionar estabilidad y no ser deslizante. Las suelas con cierto grosor amortiguan el impacto al andar al disipar mejor las cargas. La mejor opción es optar por suelas de goma o materiales sintéticos, tienen muchas más capacidad de amortiguación que las de cuero.
  3. El zapato debe ser de un material transpirable, como, por ejemplo, el cuero. Este y otros materiales naturales son más apropiados para el corte del zapato, que es la zona que cubre el pie. Además, de esta manera se evitará el mal olor y la sudoración excesiva del pie.
  4. La altura del tacón del zapato no debería superar los 3 centímetros. El pie de un adulto soporta el peso de todo el cuerpo distribuyéndolo entre la parte delantera y el talón, y precisamente es el talón el que soporta la carga principal. Cuanto mayor sea la altura del tacón más peso pasará a la parte delantera. La metatarsalgia,  es uno de los posibles problemas que acarrea el uso tacones, que se manifiesta con dolores en el antepie.
  5. Evita las hormas muy estrechas que dejen el pie encarcelado o las puntas afiladas. Este tipo de calzado puede provocar la aparición de juanetes.
  6. La zona del talón es importante que quede sujeta, para que el zapato no suba y  baje al caminar, ya que se pueden producir rozaduras e irritación en la zona. Además la sujeción del retropié puede evitar torceduras.ç
  7. Si utilizas plantillas personalizadas es preferible que se pueda quitar la plantilla del zapato para mayor comodidad, de esta manera el pie tendrá más espacio.

Invertir en un buen calzado es invertir en salud. Siguiendo estos pequeños consejos puedes evitar muchas lesiones en los pies y tensiones musculares. Y cuando estrenes un zapato no lo utilices todo el día, el pie necesita un tiempo de adaptación.

¡A disfrutar del invierno!